“Pensar que el problema son los alumnos, es un error”

julio 1, 2015

El sentido de ser docente

En la medida que “a todo hay que darle respuesta en el terreno de la enseñanza”, para poner en marcha pedagogías potentes que respondan “a los excluidos, a los recluidos, a los malcriados, a los mal diagnosticados, a los débiles y a los fuertes. A todo tipo de padres y contextos. A las batallas sociales de los barrios y a los espacios de encuentro y solidaridad que perduran”, Rivas propone a los educadores mirar sus propias clases, invitar a sus aulas a los colegas, a los directores y a los supervisores para que ellos hagan de espejo y los ayuden a evaluar sus técnicas y hasta filmarse, para verse con ojos de alumnos. Para él, “la enseñanza debe ser un oficio colaborativo”: “Funciona en equipo, no en soledad”.

-¿Qué beneficios trae el trabajo en equipo?

-Redunda en la mejora de todos. Cuando uno se compromete a dialogar con el otro y a armar un proyecto institucional, la escuela se transforma en algo mucho más agradable para ir todos los días. Uno está mucho menos estresado que en ambientes anómicos o desintegrados. En las visitas que realizo a instituciones escolares y en mi propia actividad docente, me encuentro que en las salas de profesores hay un tema recurrente, que es el de que el problema es un alumno, es un grupo de estudiantes o un padre. Creo que hay que invertir el orden de las cosas y discutir la pregunta por la positiva, por la capacidad de intervención. Por ejemplo: “¿Cómo lograste vos salir de ese conflicto?”; “¿Cómo lograste que se integre otro grupo?”; “¿Cómo podemos hacerlo juntos?”.

-¿Sería un cambio de perspectiva ante los problemas?

Necesitamos obsesión u obstinación pedagógica, constancia, búsqueda. Eso no impide quejarnos de lo que está mal, de las injusticias externas, de la falta de recursos, de la corrupción. La intervención pedagógica se realiza sobre un otro, generalmente indefenso; sobre niños, en contextos adversos. Y por lo tanto es una intervención ética, que requiere una búsqueda constante.

-¿Qué quiere decir obstinación pedagógica?

-Que uno debe buscarle respuestas pedagógicas a cualquier cosa con la que se encuentre. Eso requiere esfuerzo. Sería mucho más fácil preparar la clase todos los años, ir a la escuela, que los alumnos escuchen, copien, entiendan y después den el examen. Sería una pelea mucho más sencilla, pero simplemente no es así. Entonces se requiere que cuando uno vaya al salón de clases, lo que encuentre como problema, lo trabaje como tal, y le busque una solución. Eso a veces implica sentarse con un colega, quedarse a reflexionar después de hora. Muchas veces esa solución no va a aparecer, pero lo que no puede dejar de estar es la búsqueda.

-¿La búsqueda intensiva de soluciones es un factor que influye en los resultados académicos?

-Es el que más influye. No hay ninguna duda. No hacen falta mediciones, sólo sentido común. Un docente que se preocupa por sus alumnos, enseña mejor; un docente que se interesa por encontrar nuevas soluciones cuando encuentra problemas, enseña mejor; uno que se toma el tiempo de corregir a un alumno que no está trabajando bien y hablar con él, lo hace mejor. Es así de simple. Después hay un montón de estrategias que pueden hacer más eficiente el uso del tiempo en clase, que aprovechan los avances de las teorías didácticas. Pero un profesor que se hace preguntas constantemente y analiza sus clases, siempre enseña mejor.

-¿Qué grado de repercusión tiene el compromiso afectivo y emocional con el trabajo?

-Me parece que el docente tiene que ser un creyente en su trabajo y en su posibilidad de acción. El educador por definición es el que busca educar, no el que pone excusas, y eso hace a su ética profesional. La ética profesional del docente es “Cambio de estrategias pedagógicas ante situaciones de incapacidad de resolución de un cierto problema”. Y la estrategia pedagógica se convierte en un medio, no en un fin. Si mi propósito es enseñar, crear condiciones, un determinado clima de aprendizaje, necesito de diferentes instrumentos para lograrlo. Pensar que porque mi herramienta tradicional funcionó en otro momento debe hacerlo siempre y ahora el problema son los alumnos, es un error. Si los estudiantes son distintos hoy, necesito cambiar. Eso es un educador. Y si fracasa, lo hace buscando. No fracasa quejándose o pensando “Esto no es para mí” o “Estos chicos no quieren aprender”.

-Por último, inclusión y calidad educativa, ¿son términos antagónicos?

-No, claramente no. Son dos dimensiones que bien trabajadas pueden ser complementarias y reforzarse mutuamente. Lo que tenemos que encontrar tanto a nivel pedagógico como de políticas educativas son combinaciones, estrategias que hagan que una refuerce a la otra. No digo que sea sencillo, pero no son términos antagónicos. Lo demuestra la posibilidad de aprender en la diversidad. Si el ambiente de conocimiento es positivo, la inclusión genera una variedad que puede enriquecer al aprendizaje. Si tenemos la capacidad de aprovechar a nivel sistémico que haya nuevos alumnos, para generar nuevas condiciones de enseñanza en las escuelas y mayores capacidades de enfrentar contextos diversos, eso también va a redundar en una mejora de la calidad. Sin ir más lejos, países como Brasil o Perú han logrado las dos cosas al mismo tiempo: han mejorado sus indicadores de inclusión y sus indicadores de calidad.

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Lo que otros están diciendo

  1. SUSANA CAROLINA LUJAN agosto 6, 2015 a 10:23

    coincido con los conceptos de Axel Rivas, en mi escuela estamos leyendo el libro La justicia educativa, criterios de redistribución y reconocimiento porque el problema que nos desvela es la obtención de débiles aprendizajes de los niños y niñas provenientes de hogares muy pobres, es una búsqueda constante, la preocupación es que pasa el tiempo y no damos con la solución, la variable tiempo juega en contra de la trayectoria de esos niños/as pues son los que no culminan el nivel medio o lo abandonan, no siguen estudios terciarios o se corta para siempre su vinculo con el estudio y se reproduce la pobreza. verdad es que el conocimiento disciplinar y su didáctica son importantes pero mas las representaciones docentes son claves y en eso de ponerlas en consideración con nuevas miradas lleva tiempo de trabajo en equipo que debieran ser pagos.

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