Para mejorar los aprendizajes

julio 1, 2015

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Los docentes y la escuela

A la pregunta acerca de cómo hacer para quebrar el determinismo socioeconómico de los resultados académicos, o de lo que Juan Carlos Tedesco (especialista en políticas educativas y exministro de Educación de la Nación) llama el “círculo vicioso de padres pobres, estudiantes pobres, resultados pobres”; una de las respuestas posibles es analizar aquellas experiencias escolares que han resultado exitosas.

Y allí vemos que la recreación del vínculo docente-alumno aparece como uno de los puntos centrales. Guillermina Tiramonti, quien analizó las escuelas de reingreso en la ciudad de Buenos Aires –una propuesta educativa con algunos puntos de coincidencia con el programa de inclusión y terminalidad educativa (PIT), para alumnos de 14 a 17 años de sectores vulnerables– apunta que en esa experiencia existe “un pacto de confianza de los docentes con respecto a los alumnos que se traduce fundamentalmente en una suspensión de las miradas estigmatizadoras respecto de los jóvenes y una actitud de valoración de sus posibilidades de avanzar en la escolarización. Casi como en un manual de autoayuda, los profesores transmiten a sus alumnos el aliento de ‘ustedes pueden’”.

Tal como señala Tedesco, las investigaciones muestran la importancia crucial que “asumen un conjunto de variables inmateriales, tales como la confianza en la capacidad de aprendizaje de los alumnos, la existencia de un proyecto o de una idea clara del sentido de la acción docente, el compromiso y la responsabilidad por los resultados, el trabajo en equipo y el clima institucional”.

“La pedagogía enfrenta aquí una de sus barreras más serias, ya que la modificación de estos estigmas implica un trabajo «contra-cultural». En este sentido, “construir una escuela y unos docentes capaces de promover trayectorias de aprendizaje que superen los determinismos sociales implica adoptar un enfoque político-educativo con claros compromisos con la equidad social”, afirma Tedesco.

Como se lee en un párrafo del libro Carta a una Maestra, escrito por los alumnos de la Escuela Barbiana: “Nosotros también nos hemos dado cuenta de que con ellos la escuela es más difícil. Alguna vez aparece la tentación de quitárselos de encima. Pero si ellos se pierden, la escuela ya no es la escuela. Es un hospital que cura a los que están sanos y que rechaza a los enfermos. Se convierte en un instrumento de diferenciación cada vez más irremediable”. Los invitamos a asumir el compromiso ético político de trabajar una escuela que transforme la realidad de nuestros alumnos.

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Lo que otros están diciendo

  1. Ana Maria Dominguez agosto 6, 2015 a 1:30

    Excelente Articulo!!!

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