Para mejorar los aprendizajes

julio 1, 2015

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Primera cohorte de técnicos

Con la realización de las prácticas profesionalizantes obligatorias en 7° año, a fines de 2015 se recibe la primera cohorte de estudiantes, tras la modificación de su plan de estudio, de las 207 escuelas técnicas de gestión estatal y de las 49 de gestión privada, en las 19 especialidades existentes (que están ubicadas de tal manera, que los jóvenes cordobeses pueden asistir a la especialidad técnica que deseen, sin alejarse más de 30 km de su residencia). De esta manera, se titulan los primeros alumnos de Educación Técnica Profesional (ETP), modalidad que tiene la mayor carga horaria del país, ya que a diferencia de otras provincias, en Córdoba –cuando se reabrieron estas instituciones educativas– se respetó el diseño curricular de la formación general y se sumó el campo científico-tecnológico, más el técnico específico.

Durante el presente año y a través de convenios que las instituciones educativas pueden celebrar con empresas, organismos estatales, organizaciones gubernamentales, o a través de proyectos tecnológicos o productivos escolares, así como de actividades de extensión o apoyo en tareas técnico-profesionales, los más de 5.000 estudiantes –que actualmente cursan el último año, de los cuales un 60% son varones– tendrán la posibilidad de poner en práctica lo que aprendieron durante los seis años anteriores y demostrar las capacidades que han logrado en virtud de la titulación específica, de alcance nacional, que van a obtener.

Las prácticas –que tienen una duración de unas 250 horas a lo largo del año– se desarrollan en una situación de trabajo real, ya sea dentro de la escuela o en una empresa, con un horario a cumplir semejante al de una fábrica –y no al de la escuela–, respetando el perfil profesional de cada una de las especialidades, a fin de que una vez finalizado el proceso, el estudiante haya desarrollado las 8 o 10 funciones y subfunciones que posee su especialidad y cuando ingrese al mundo laboral sepa cuáles son las tareas que se le van a exigir.

En este marco, el ministerio de Educación está trabajando con las Cámaras Industriales, a través del Consejo de Educación Técnica y Trabajo, para que los alumnos puedan realizar las prácticas dentro de las empresas, en las especialidades existentes (Automotores; Electricidad; Electrónica; Electromecánica; Industria de los alimentos; Industria de los procesos; Industrialización de la madera y el mueble; Construcciones; Mecánica; Mecanización agropecuaria; Minería; Óptica oftalmológica e instrumental; Producción agropecuaria; Programación; Química; Aeronáutica, Informática y Aviónica). “La primer camada de técnicos que se recibe con el plan de siete años va a salir con este valor agregado que antes no existía y que son las prácticas profesionalizantes, a través de las cuales van a experimentar una situación real de trabajo –desde los horarios, las jerarquías y las funciones–; además de estar preparados para encarar emprendimientos personales”, indica el Director General de Educación Técnica y Profesional, Domingo Aringoli.

“Si bien toda la institución es fuente de aprendizaje, es en el aula donde se define fuertemente lo que los estudiantes aprenden. No se pueden pensar cambios en los procesos de enseñanza-aprendizaje sólo con miradas generales, institucionales. Por eso son importantes todos los acompañamientos que hoy se producen en la secundaria para potenciar las trayectorias escolares: coordinadores de curso, entrega de netbook, plan de mejora institucional, acuerdos de convivencia, etc., pero esto solo impactará si hay modificaciones en el trabajo en el curso. Entonces hay que gestionar el aula y esto implica conocer y apropiarse de los Diseños y transformarlos en desarrollo curricular en cada escuela y darle significatividad a los contenidos. Es considerar a los estudiantes, sus estilos y características, su trayectoria: es poner nombre a cada rostro. Tiene que ver con construir una planificación que permita tomar decisiones a lo largo del ciclo lectivo sobre cómo trabajar, revisar y evaluar lo enseñado. Gestionar el aula es repensar tiempos, espacios y formas de agrupamiento. Implica trabajar con profes de materias afines: es un lugar rico en posibilidades de encuentro para analizar las prácticas. Y aquí es central el equipo directivo para acompañar a los docentes nuevos y a los que tienen dificultades con algún grupo, para orientarlos y asesorarlos Así, en el contrato pedagógico cobra un valor significativo el vínculo que se establece entre docente y alumno, manifestado en la confianza que el otro puede, que es capaz: es la única manera de que la transformación del nivel sea posible”.

Edgardo Carandino, inspector regional Río Tercero, Calamuchita II, Dirección General de Educación Secundaria.

informe-central-palita-800Mirando al futuro

En la línea de abrir espacios para el futuro personal y profesional de todos, la cartera educativa ha continuado y profundizado las acciones de acompañamiento de aquellas escuelas secundarias y técnicas que atienden a poblaciones en contextos de vulnerabilidad social. Justamente allí donde las trayectorias escolares de los estudiantes se ven obstaculizadas por repitencias y abandonos transitorios, entre otros factores que describen condiciones desfavorables para los procesos de enseñanza y aprendizaje, el ministerio ha nombrado en los últimos cinco años a más de 400 coordinadores de curso para articular pedagógicamente con los docentes y el equipo directivo propuestas que den solución a las problemáticas que se presenten con los alumnos; propiciar el trabajo colaborativo, servir de nexo con los estudiantes y sus familias, así como apoyarlos en las dificultades que surjan.

Desde 2013 además, los aspirantes a cubrir las vacantes de las nuevas figuras institucionales –creadas en 2009– deben presentar un proyecto que puntualice líneas de intervención, estrategias y dispositivos acordes a la escuela secundaria orientada o técnica en la que se postulan, de manera de garantizar el conocimiento de la comunidad educativa y el proyecto institucional.

De igual manera, a través del área de formación profesional, más de 2.000 personas por año –estudiantes de escuelas para adultos, de secundaria orientada (formación complementaria de los programas de Terminalidad educativa y/o Confiamos en Vos), o de escuelas especiales, así como privados de la libertad– han recibido capacitaciones de corta y mediana duración (entre 120 y 400 horas), utilizando la infraestructura de las escuelas técnicas o talleres provistos por los municipios, con personal dependiente de la cartera educativa.

En ese marco, se les ha brindado formación en variados oficios (como torneros, soldadores, mozos, organizadores de eventos, picapedreros, informáticos, peluqueros, vidrieros, cocineros, panaderos), a fin de que tengan una herramienta más que les permita desarrollarse en su vida. Este año, además se han incorporado dos aulas talleres móviles, de tipo semirremolque, para dictar cursos relacionados con el mantenimiento hogareño (plomería, albañilería, electricidad), en aquellas poblaciones alejadas donde no existe infraestructura adecuada.

“El gran desafío que tiene la escuela secundaria hoy es, sin lugar a dudas, garantizar una educación de calidad con igualdad de oportunidades y posibilidades para todos los jóvenes del país y Córdoba lo ha asumido con compromiso, generando políticas educativas públicas que dan cuenta de ello y que se suman a las nacionales. La educación técnico profesional − modalidad que en un tiempo fuera desvalorizada− ha resurgido y se ha posicionado dando muestras de que todo es posible si se trabaja en equipo, con espíritu colaborativo y sinérgico. Hoy contamos con un plan de estudios de siete años que anima a los docentes a trabajar de manera articulada, integrando los distintos campos de formación para que nuestros alumnos puedan adquirir saberes significativos que les permitan no sólo seguir estudios superiores sino también insertarse en el mundo laboral con las herramientas para solucionar cualquier situación problemática que se les presente. Esta formación integral no puede pensarse sin el trabajo colectivo de los directivos y profesores, acompañados por los supervisores en la elaboración de planes de mejora que garanticen contar con el entorno formativo adecuado. Hoy la escuela es el espacio de lo público por excelencia, un lugar en el que los jóvenes aprenden a ‘hacer’, a ‘convivir’, a ‘resolver’ y fundamentalmente a ‘ser’. Es tarea, entonces, de quienes abrazamos la vocación de educar, producir en los alumnos el deseo de potenciar sus capacidades para que, habiéndose puesto metas claras, se esfuercen por lograrlas”.

Claudia Méndez, inspectora zona noreste San Francisco, Dirección General de Educación Técnica y Formación Profesional.

Lo que otros están diciendo

  1. Ana Maria Dominguez agosto 6, 2015 a 1:30

    Excelente Articulo!!!

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