Experiencia compartida

julio 1, 2015

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Partir de situaciones cotidianas y del entorno, que impacten emocionalmente a los alumnos; romper con la lógica de la clase expositiva y planificar en equipo con otros docentes, algunas de las condiciones para trabajar en la escuela con el método del aprendizaje basado en problemas (ABP). Definiciones, ejemplos y propuestas, abordados por la especialista Cecilia Martínez.

“Los docentes estamos programados para comenzar las clases con los temas del programa”, señala Cecilia Martínez, profesora en Ciencias de la Educación por la Universidad Nacional de Córdoba e investigadora del CONICET, visibilizando ciertas prácticas de la enseñanza tradicional que muchas veces están naturalizadas en las instituciones educativas. Y sobre esa costumbre, inmediatamente recomienda: “Abstenerse”.

Para la doctora en Política Educativa por la Rutgers University de New Jersey, Estados Unidos, si se desea un aula con alumnos interesados “debemos plantear un problema que esté relacionado con la vida real de los chicos e introducirlo con un video, una anécdota, un recorte del diario, un relato, un invitado de la comunidad, etcétera”; y evitar un error muy común a la hora de querer llamar la atención de los estudiantes: “En los primeros encuentros no debemos decir ‘Hoy vemos átomos’; esa noción viene después, cuando les preguntamos por qué piensan que ocurre el efecto invernadero, o qué les pasa a esas moléculas, y de esa manera, −ingresando desde otro lugar− introducimos los conceptos de forma relevante”.

Esto supone romper con esquemas arraigados: abandonar la clase expositiva, en la que se explica un contenido de la materia, para luego proponer una actividad en la que se aplique lo visto. “A los docentes les cuesta muchísimo despegarse de las definiciones de conceptos; piensan, con mucho compromiso y preocupación, que no están haciendo ‘justicia curricular’ con los alumnos”, argumenta Martínez acerca del porqué cuesta producir innovaciones en las prácticas pedagógicas, que pongan en juego tanto lo que prescribe la currícula como la cotidianidad de los estudiantes. “Este enfoque supone cambiar el orden de los contenidos, pero bajo ningún punto de vista dejar de darlos: es enseñar de otra forma”, dice tranquilizadora.

La cuestión parece ser que, más allá de lo que los núcleos de aprendizaje prioritarios (NAP) indiquen, los diseños curriculares establezcan y lo que los docentes saben que deben hacer, no todos tienen claro cómo hacer para problematizar el conocimiento y hacerlo significativo. “En este sentido, el ABP es un enfoque muy interesante que permite reformular las estrategias que empleamos los educadores y que otorga un papel sumamente activo a los chicos, en tanto supone que el aprendizaje es significativo cuando parte de un problema de la vida real de los alumnos que es relevante para ellos”, señala Martínez.

La forma de seleccionar el problema dependerá de cada ocasión: unas veces surgirá del contexto –de las propias inquietudes de los chicos, de algún hecho que se esté produciendo en el grupo, en la escuela, en sus cercanías e incluso a nivel global (como pasó en 2011 en una institución, que tras el accidente de Fukushima en Japón, que había sensibilizado a los alumnos, trabajaron sobre la energía nuclear)– y otras será fruto del análisis que hagan los educadores (a través de un mapa conceptual sobre los contenidos que pueden ser abordados desde su asignatura).

Pero sea cual sea la manera, el primer criterio de elección es que movilice lo emotivo, y esto implica proximidad con la experiencia de los jóvenes. “Una profe muy sabia una vez me dijo que los problemas que eran interesantes para ella, para los chicos, no”, reflexiona Martínez acerca de las dificultades para lograr la atención de los estudiantes y plantea: “La emoción guía la cognición y sin embargo, la escuela se encargó durante mucho tiempo de aislar este componente”.

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Lo que otros están diciendo

  1. RAMONDA GRACIELA agosto 6, 2015 a 12:38

    Estoy totalmente de acuerdo, soy dorectora del Centro educativo Pte Roque Saenz Peña, y desde hace unos años trabajamos a partir de una problemática que oficia de eje transversal, involucrando a todos los grados y disciplina y áreas. La misma surge, de la exploración y observación del medio.( barrio, ciudad) este año hemos seleccionado como lugar de intervención el parquecito del barrio . desde ese lugar y considerando la problemática se realiza la selección de contenido y aprendizajes, estrategias de enseñanza, criterios de evaluación, de cada grado de manera conjunta . algunos grados pintarán murales, otros realizarán canteros y plantar´na plantas, otros armarán un rincón de lectura, otros van a forestar el lugar. La participación en los aprendizajes está impregnada, de compromiso, responsabilidad y hay un quiero hacer que los involucra como ciudadanos críticos y reflexivos de la realidad que les toca vivir

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