Lo propio de las instituciones educativas

marzo 25, 2014

En un mundo caracterizado por vertiginosos avances tecnológicos, profundas modificaciones socioculturales y una profusión de información que provoca, como señalan algunos especialistas, que algunos conocimientos caduquen rápidamente, cada vez son más necesarios la capacitación y el aprendizaje permanentes, en todas las áreas profesionales. Más aún para el caso de las escuelas y los educadores.

Son pocas las posibilidades que tenemos de mejorar la calidad educativa y, en pos de ello, llevar adelante innovaciones pedagógicas que den cuenta de los cambios culturales, económicos, políticos, producidos en el contexto del que forman parte las instituciones educativas, sin adecuados programas de formación docente inicial y continua.

De los desafíos implicados, las expectativas generadas y las metas perseguidas a partir de las modificaciones en los planes de estudio de los distintos profesorados –que hemos producido de manera pionera en Córdoba, en consonancia con los acuerdos establecidos a nivel nacional–, trata esta nueva edición de Saberes.

Más allá de los nuevos contenidos y formatos; de la necesidad de superar la fragmentación hasta antes existente, de lograr que los saberes impartidos por los institutos de formación docente –tanto en la capacitación inicial como en la continua– se articulen con las necesidades y realidades de las escuelas en las que maestros y profesores dan clases, y la impronta dada a la práctica; los expertos entrevistados coinciden en señalar que quizás el mayor reto sea reflexionar y poder responder a la pregunta acerca de qué es lo propio de las escuelas.

Y en este sentido si hay algo que debería distinguir a las instituciones educativas –sin importar de qué nivel del sistema se trate, si inicial, primario, secundario o superior– es su empeño por lograr que sus estudiantes adquieran las capacidades fundamentales para poder obtener nuevos conocimientos –aprender a aprender es sin dudas el paradigma–, para relacionarse con el contexto e interactuar con otras personas. O dicho de otra manera, las escuelas deben enseñar a los chicos a comunicarse –a través de la oralidad, la lectura y la escritura–; a abordar y resolver situaciones problemáticas; comprender e interpretar los fenómenos naturales y sociales; a pensar de manera crítica y creativa; así como a trabajar colaborativamente.

Los resultados de los operativos de evaluación indican que no en todos los casos esto se está logrando. De allí que desde el Ministerio de Educación este año hayamos considerado necesario focalizar el desarrollo de estas capacidades fundamentales, desde cada uno de los campos de conocimiento y fundamentalmente desde los espacios curriculares de Lengua y Literatura, Matemática y Ciencias.

Como ya hemos señalado con anterioridad, para que la escuela lleve adelante una enseñanza potente –que sea duradera y produzca cambios en sus alumnos–, son fundamentales docentes dispuestos a reflexionar y mejorar sus prácticas. Hacer efectivo el derecho a la educación –que todos aprendan– requiere el compromiso y participación de los educadores en el proyecto institucional, el reconocimiento de sus propias necesidades de aprendizaje, así como el trabajo conjunto con el colectivo docente.

En este marco, uno de los desafíos prioritarios es que los educadores podamos reconocer el lugar que ocupamos en la construcción del saber pedagógico –el efecto que tienen nuestras intervenciones en los logros alcanzados por nuestros alumnos–, de manera de posibilitar la innovación y el enriquecimiento de los procesos educativos. De la misma manera, es fundamental que logremos comprender la manera en que los estudiantes aprenden, cuál es su relación con el saber e identificar el nivel de adquisición y desarrollo de sus capacidades, a fin de poder generar distintas experiencias educativas que respeten esta diversidad.

Sin embargo, atender estos factores también requiere un especial cuidado por lograr una mayor exposición a situaciones pedagógicas: es por todos sabido que el tiempo de clase y de permanencia en la escuela –que está ligado al cumplimiento de la asistencia y puntualidad por parte de estudiantes y docentes–, no es equivalente al que efectivamente se ocupa en los procesos de enseñanza y de aprendizaje.

Igualmente importante es la construcción de un clima educativo favorable. Esto supone no sólo atender los componentes sociales y afectivos presentes en el contexto escolar que inciden en los resultados académicos; sino proponer a nuestros alumnos situaciones desafiantes y que favorezcan su autonomía de sus estudiantes; así como utilizar recursos diversos y resignificar los espacios institucionales y comunitarios.

Pero todavía le falta un término a esta ecuación: la confianza en la capacidad de aprender de los chicos. Sólo con altas expectativas sobre sus posibilidades, se genera el deseo de seguir aprendiendo en los estudiantes. Y allí nuestra tarea es involucrar a las familias para que incentiven los comportamientos vinculados al estudio. Se trata de un trabajo conjunto: familias y escuelas (en comunidad), por la educación de los estudiantes. Porque todos pueden aprender.

Lo que otros están diciendo

  1. Rita Petrona Chaparro septiembre 17, 2014 a 23:59

    En el universo de la globalización, donde reina el individualismo y el pragmatismo es fundamental que la escuela pueda proyectarse a través de una construcción organizada dentro de un contexto que tenga sentido y significado. Replantearse la capacitación docente y rescatarlos como profesionales que tienen la responsabilidad y el deber de estar actualizados para garantizar un verdadero aprendizaje a “todos” los estudiantes, hoy es fundamental y urgente. Los tiempos deben aparecer, no es tiempo perdido cuando los docentes colectivamente reflexionan sobre sus prácticas, estudian y participan en esta construcción y proyección de futuro. A las Prioridades Pedagógicas hay que cederle un espacio: el tiempo para la verdadera capacitación docente.

  2. Maria Rosa Candelero agosto 6, 2015 a 13:21

    Hola soy M. Rosa docente en el nivel medio del área de música ?, quería felicitar por el enorme trabajo de sus ediciones y pedirles que desde su lugar sigan generando soportes para nuestra labor tan especial.
    Gracias por la posibilidad de dar mi comentario.
    Adelante!!!

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