“Hay que fortalecer la cultura investigativa”

marzo 25, 2014

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La articulación entre el nivel superior y las universidades; la formación de recursos humanos especializados y el establecimiento de becas y horas específicas, algunas de las líneas de acción desarrolladas para promover y acompañar los procesos de investigación en los Institutos, en palabras de Roxana Mercado.

¿Existe una tradición de investigación en los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD) de la Provincia?

A priori no. Cuando se creó en Córdoba la Dirección General de Educación Superior (DGES) en el año 2008, hubo que armar prácticamente todo porque no había antecedentes específicos de investigación realizada, localizada y radicada en los ISFD. Sí tuvo lugar una experiencia formativa en el año 2000 donde Nación dictó un postítulo de Investigación Educativa −vinculado a la formación docente inicial−, en el que un grupo de 50 ó 60 educadores de la Provincia se capacitaron para trabajar en esta línea. Había mucho interés de establecimientos y profesores de avanzar, pero esa instancia llegaba solo hasta la elaboración de un proyecto de investigación que no se implementaba.

¿Por qué es importante investigar en los Institutos?

Porque la sistematización de saberes (datos, registros de campo, análisis) nos permite la construcción de categorías analíticas y corpus documentales que se convierten en insumos relevantes a la hora de implementar innovaciones educativas y/o curriculares, transformaciones relacionadas con la gestión de capacitaciones, de programas de intervención con los alumnos, de articulaciones con la comunidad y otras instituciones del medio local, uso de los recursos tecnológicos, entre otros aportes. A lo que apuntamos es a promover colaboraciones y nexos entre todos estos aspectos que nutran la calidad educativa de las instituciones públicas que forman docentes.

¿El primer el paso fue crear un área que se ocupara del tema?

Exacto, por impulso de la ex directora de la DGES se creó el Programa de Gestión de la Investigación en los ISFD, con el objetivo de generar líneas de acción sostenidas para promover, incentivar y acompañar los procesos de investigación en los institutos. Esto implicó un cambio de perspectiva; que se lo considerara un trabajo en serio y no vocacional como se pensaba hasta el momento: muchos docentes lo hacían de manera gratuita. Con la voluntad sola no alcanza, entonces se designaron horas específicas para que la actividad fuera rentada y tomara otro estatuto. En ese sentido, en Córdoba se abrieron dos convocatorias provinciales de investigación que apuntaron a fortalecer el recurso material y a posibilitar condiciones de trabajo.

¿Esto se da en consonancia con la creación del Instituto Nacional de Formación Docente (INFD) y las líneas que desde allí se impulsan?

Sí; desde el momento mismo de su nacimiento en el 2007, el INFD impulsa políticas en este sentido: se subsidia −con becas a docentes y alumnos− la investigación en los institutos de todo el país y se hacen convocatorias regulares para presentar proyectos.

Y desde la cartera provincial se complementa la propuesta con un trabajo de mayor acompañamiento a quienes desarrollan estas actividades.

¿Cómo sería esto?

Los equipos de investigación cuentan con horas centralizadas en DGES. Entonces los docentes no tienen obligación de estar en los institutos, pero sí de hacer trabajo de campo en ellos. Además, como son horas de investigación a término, los profesores no tienen que renunciar o sacar licencia en sus tareas habituales. La afectación dura un año aunque los primeros proyectos que participaron −en el 2010− de la convocatoria de la DGES ya están transitando su segundo período: la idea es que puedan profundizar y dar continuidad a los procesos. Actualmente tenemos otro grupo de diez proyectos que estamos evaluando para ver si en 2014 pueden hacer su segundo año de investigación. Esto es lo que plantea una diferencia con el INFD.

–¿Se articula con Nación?

Sí, tratamos de que haya articulación, aunque nosotros no formamos parte de la evaluación que ellos hacen para seleccionar los proyectos que financian. Además estamos trabajando con la Universidad Nacional de Córdoba: cuyos docentes participan como evaluadores y también a través de la figura de ‘referente asesor’ que se ha creado −en el marco de un programa de extensión de la facultad de Filosofía– para acompañar a los equipos. Son especialistas temáticos que apoyan y guían lo que se viene produciendo en cada proyecto.

¿El trabajo conjunto favorece el crecimiento de la investigación en los ISFD?

Sin duda, por eso desarrollamos una propuesta que es una verdadera innovación: se abrió una convocatoria a proyectos mixtos integrados entre la DGES y la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Esto es: participan docentes de ambas instituciones favoreciendo incluso la integración geográfica de los institutos de la región sur de la Provincia. Además son cogestionados y cofinanciados: la DGES designa a sus docentes de los terciarios –con estas cinco horas en investigación– y la universidad, a sus profesores con los cargos que ya tienen allí. Además, la UNRC aporta un subsidio para financiar todo lo que es gasto de movilidad y otro tipo de insumos que se requieren para desarrollar la investigación, con una duración de dos años.

¿Tienen precedente este tipo de acciones?

La verdad es que no, por eso se trabajó de manera previa durante dos años, para determinar cuáles eran los temas en común que nos podían vincular, los intereses compartidos y las lógicas de trabajo en investigación que son muy distintas: hay institutos que no tienen espacios, áreas o departamentos institucionales abocados a esto. Y por otro lado, hay una universidad como la de Río Cuarto que tiene amplia cultura y experiencia en este rubro. Tuvimos que trabajar mucho en cómo acercar las dos instituciones. Hoy son siete los ISFD de la región sur que están participando con seis proyectos de investigación. Las relevancias temáticas, otra de las cuestiones que tratamos entre los dos subsistemas, apuntan a fortalecer la enseñanza y aprendizaje de las disciplinas: las Ciencias Sociales y Naturales, Matemática y Lengua. Por otra parte, desde 2012, hemos empezado a trabajar con la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (FaMAF), de la UNC, en la misma dirección. Nuestro objetivo es pensar puntos de articulación entre nivel superior y universidad para fortalecer la práctica de la investigación y su institucionalización en los terciarios. Estamos apenas en la largada de los primeros años.

¿Y los docentes cómo han respondido: se interesan por este tipo de actividades?

Sin duda. Era una demanda la posibilidad de desarrollar en los institutos la práctica de la investigación. Hemos organizado jornadas de trabajo, momentos de intercambio de las experiencias donde los profesores destacan la importancia de fortalecer estos espacios y muestran entusiasmo por seguir. Uno de los problemas es precisamente ese; poder darles continuidad porque los subsidios del INFD duran un año y, por cómo se plantea la apertura y cierre de ese proceso, al siguiente no pueden presentarse inmediatamente. Entonces, a veces tienen que suspender un año volver a postularse y ni aun así tienen la garantía de que vuelvan a ganar el subsidio.

En el caso de las convocatorias de DGES los investigadores fueron designados durante un año, luego están doce meses en suspenso hasta tanto se evalúa y reorienta el proceso a través de los informes finales que presentan. En este sentido, hemos tratado de plantear como algo importante una evaluación de carácter formativo y no selectivo nada más: se hacen observaciones para pensar las nociones teóricas que trabajan, para que vean si tienen que volver a hacer relevamiento en campo o cualquier tipo de ajustes. En Córdoba está asegurado el segundo año de investigación.

¿Y la idea es, además de fomentar, formar en investigación?

Es que son las dos cosas: con dar el subsidio no alcanza. En esto incide también la diversidad de antecedentes de los docentes que participan de las investigaciones. Hay gente con mucha trayectoria proveniente de la universidad y otra que no tiene prácticamente experiencia y a la que hay que formar. De ahí el énfasis en la continuidad de los procesos para asegurar un recurso humano especializado y un trabajo sostenido en el tiempo. Y por otro lado, la cuestión es cómo vuelve lo investigado a los establecimientos educativos. En este sentido, en mayo del año pasado se llevó a cabo un encuentro del área para analizar y discutir cuales habían sido los aportes que los investigadores están haciendo al ámbito de los institutos donde radicaron sus proyectos. El objetivo es que la investigación colabore con dinamizar el proceso de producción de conocimiento y de toma de decisiones políticas e institucionales, pero también jurisdiccionales.

¿Qué queda pendiente?

Mucho, claro, pero hay algo fundamental a revisar relacionado con de qué manera logramos institucionalizar, que tomen visibilidad y legitimidad, las prácticas de investigación en los institutos. Los ISFD tienen otra lógica de funcionamiento y eso implica trabajar a contrapelo de las rutinas y del día a día: todas las fichas están puestas en la tarea docente. Por ahí, pareciera cuestionable el que tiene tiempo de hacer otra cosa además de dar clases. Lo cierto es que la investigación requiere de mucha lectura y escritura: es un trabajo invisible que no siempre es reconocido, por lo que es fundamental fortalecer la cultura investigativa.

Roxana Mercado es profesora y licenciada en Ciencias de la Educación, Magister en Investigación Educativa y Coordinadora del Programa de Gestión de Investigación Educativa de la Dirección General de Educación de Córdoba.

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Ilustración: Jéssica Gómez.

Lo que otros están diciendo

  1. Sirley Susana Gómez agosto 28, 2014 a 18:00

    Tengo interès en comunicarme con la Prof. Roxana Mercado
    Gracias

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