“Se pone en tensión el modo de planificar”

abril 29, 2013

Los principales cambios que han de producirse al interior del aula −mayor diversidad de prácticas de lectura y escritura, articulación con el jardín de infantes y modificaciones en la planificación y la evaluación−, abordados por el equipo de Mediación curricular en alfabetización inicial de la Dirección General de Educación Superior.

 

–¿Qué opinión les merece la implementación de la unidad pedagógica para 1° y 2° grado de la primaria?

Gabriela Gay: El Estado le ha puesto un nombre –unidad pedagógica– a una necesidad preexistente en nuestro sistema educativo: dar continuidad a los procesos de aprendizaje de la lectura y escritura del niño y, sobre todo, a la planificación de los procesos de enseñanza, del proyecto alfabetizador del maestro y de la institución.

Brenda Griotti: Significa legitimar desde lo político prácticas que ya se hacen en muchas instituciones y que son exitosas. Implica también cambiar el foco: de poner el acento en la imposibilidad del niño a poner el acento en la responsabilidad del maestro que tiene que planificar y desarrollar estrategias didácticas diferenciadas dentro del aula, en función del grado, la institución y la comunidad en la que está inserta.

 

–En la unidad pedagógica también se habla de articulación con el nivel inicial ¿qué implica esto?

Silvia Yepes: Si la unidad pedagógica va implicar mirar las prácticas de lectura y escritura de manera distinta, el nivel inicial debe estar comprometido. Articular no es visitarse; es que los maestros se sienten a leer algún material, a preguntarse y definir alguna propuesta que tenga continuidad.

GG: El maestro de 1° debe saber cuáles son los quehaceres de lectura y escritura que los alumnos de jardín vienen realizando. En muchas salas de inicial, los niños tienen su biblioteca áulica, seleccionan libros, los hojean, los manipulan, pero luego en el primario esa práctica no se realiza: se desperdicia un proceso muy valioso para la continuidad del aprendizaje de la lectura y la escritura.

SY: En algunos casos las escuelas no están juntas. Algo que ayuda es leer los diseños curriculares: hay una coherencia entre lo que se propone en el nivel inicial y en el primario. La formación también está en la misma línea. Eso hay que valorarlo y potenciarlo.

 

–¿Qué debería tenerse en cuenta para la implementación de la unidad pedagógica?

GG: El docente debe darse cuenta del rol fundamental que tiene en la vinculación del niño con la lectura y la escritura: la función del libro y de los materiales dentro del aula, y la complejidad con la que ese acceso se va a ir abordando debe ser planificado.

BG: Uno piensa en libros, cuentos, diarios y revistas, pero ¿qué es del listado para ir a comprar al quiosco, del anotar un nombre y un número de teléfono, qué del uso del celular? Son parte de las prácticas de lectura y escritura de la sociedad en la que vivimos que tienen que entrar al aula. Por eso el maestro tiene que saber cuáles son las prácticas culturales en la comunidad en donde está enseñando.

GG: Enseñar a leer y escribir implica que el niño busque un referente para aprender esas escrituras: desde la guía de teléfonos, a un volante de promoción. Hay una variedad muy grande de textos que circulan y que no ingresan al aula desde la perspectiva del objeto escolar. Por eso hablamos de un proceso planificado y complejizado a largo plazo.

 

–¿El objetivo es que los niños escriban, sin importar si al principio no lo hacen con corrección?

BG: Ana María Kaufman dice que nuestro sistema de escritura no es alfabético sino que termina siendo ortográfico (dado que cada grafía no representa un sonido o que los sonidos del habla no están representados todos con una grafía), por lo que es necesario enseñar la lengua en el marco de la lectura y la escritura. Las prácticas sociales deben ser acompañadas por la enseñanza de la reflexión del sistema de la lengua.

GG: Reflexión que implica que lo ponga al niño no a copiar ni a repetir, sino a producir, a utilizar el lenguaje.

SY: Eso también es progresivo, por eso debe haber un acuerdo también entre los maestros de 1°, 2° y 3°, a ver cómo entran en cada grado, con qué problemáticas, con qué complejidad.

BG: Y las prácticas sociales también estarían relacionadas con saber con qué estilo se escribe cada género: no puedo contar un cuento o escribir una noticia de igual manera. Los estilos del lenguaje escrito también son un contenido de enseñanza.

 

–Es decir, no sólo se trata de enseñar el sistema de la lengua sino también su finalidad comunicativa…

SY: Sí, y no sólo lo comunicativo. Hay que entender la lengua escrita en tanto patrimonio cultural y también, trabajar sobre los modos en que los discursos circulan socialmente. Se suman conocimientos que tienen que ver con para qué sirve leer y escribir, con la función social: cómo se distribuyen los materiales, quién los produce, qué estilo debe adoptar la comunicación. Todos esos son quehaceres del escritor en un momento y contexto definido, en el que decide qué escribir… Los papás no tienen que estar preocupados sólo por la letra: lo fundamental es que el chico comprenda para qué escribe y para qué lee.

GG: Toda esa reflexión lingüística debe estar presente en el aula y eso implica un proceso a muy largo plazo. La unidad pedagógica nos da la posibilidad de que esos procesos continúen en 2° grado, en vez de dejarlos de lado creyendo que en algún momento se van a enseñar.

 

–¿Qué cuestiones de la práctica cotidiana en el aula se ponen en tensión?

BG: Una de ellas es el trabajo institucional. A partir del proyecto alfabetizador no sólo me debo concentrar en 1° y 2° grado; sino ver desde el jardín hasta 6° qué pasa con la alfabetización en la escuela. Entonces se pone en tensión el trabajo de los directivos; las formas de controlar cómo se programan las actividades –ya no es día por día– y el modo de planificar de los docentes, porque en general en las carpetas no hay registro de lo que pasó en la clase que armé…

GG: La planificación terminaría siendo de ‘ficción’: no sabemos nunca en qué términos se va a cumplimentar. Pensar a largo plazo evitaría lo que sucede muy frecuentemente en nuestras escuelas que es la fragmentación, ‘Hoy doy esto; mañana me traigo la fotocopia de tal cosa; al día siguiente hago tal otra’. La gran diversidad de escenarios y modalidades de lectura y escritura (individual, en grupo, de a dos) no pueden ser improvisados, tienen que estar planificados para que puedan ir complejizándose: los dos años te dan esa posibilidad.

 

–¿Esto implica un esfuerzo adicional al que los educadoress ya hacen?

SY: Cuando uno dice ‘proyecto alfabetizador’, los docentes creen que tienen que hacer algo más de lo que ya hacen. En realidad, se trata de desarrollar prácticas de lectura y escritura que tengan sentido para el niño –que lo hagan sentirse protagonista, que alguien lo va a leer, llámese maestros, pares, comunidad, padres– y que terminen con una producción, hacia dentro o fuera de la escuela, que pueda desprenderse de una carpeta y tome cuerpo propio y pueda ponerse al lado de otros productos culturales. Si un maestro se apega sólo al libro de lectura, hablar de un proyecto alfabetizador va a implicar “otras” tareas más.

 

–¿Qué cambia en la evaluación?

SY: Hay que pensar la evaluación del proceso. Ésta es la parte más difícil de instalar: listas de cotejos, criterios, ítems, que pueden ayudarnos a mirar esa trayectoria.

GG: Hablamos de un instrumento que dé cuenta de dos años de trabajo y en directa relación con lo planificado. No se puede evaluar a través del famoso dictado si nunca antes se dio en clase. Si lo voy a hacer tiene que ser con palabras que hayan sido trabajadas, sobre un tema estudiado, y luego se puede corregir en forma colectiva: ¿por qué pensar un dictado para sorprender? Si, en 1° grado, hay un proyecto para investigar sobre animales, se puede pensar una evaluación interdisciplinaria –de escritura, lectura y ciencias naturales– sobre cuánto aprendió el niño sobre el tema. Esto requiere instrumentos diferentes.

SY: Diferentes y acordados entre los docentes. Porque el concepto de evaluación debe construirse en equipo y en forma institucional.

 

¿Cómo se encuentran los docentes para asumir ese desafío?

GG: Los docentes en nuestra Provincia tienen una formación buena: fragmentada pero asidua. Pero para desarrollar la tarea con la mayor eficiencia posible tienen que leer y escribir sobre sus prácticas: una secuencia, un texto que dé cuenta de lo que van a hacer.

SY: Esto requiere de un trabajo colaborativo. Las prácticas de lectura y escritura deben pensarse secuenciadamente, por lo tanto se debe escribir una planificación que rompa con el modelo histórico de motivación, desarrollo y cierre. Hay que pensar en un proceso a corto, mediano y largo plazo, con el niño solo, con el compañero, con el colectivo del aula y con toda la institución y la comunidad. Un proceso que se va abriendo, en donde el alumno escribe no sólo para sus compañeros o para el maestro, sino para otros destinatarios, la práctica deja de ser sólo escolar para convertirse en social.

 

–¿Qué tipo de capacitación hace falta?

GG: Las capacitaciones fragmentadas donde solamente el docente recibe conceptos disciplinares y específicos de un especialista no nos parece la manera más adecuada. Porque el saber didáctico, del día a día (cómo voy a desarrollar y enseñar tal contenido) requiere del maestro. Desde el punto de vista de políticas educativas, un ejemplo valioso es el proyecto jurisdiccional de la DGES (Dirección General de Educación Superior) que trabajó con esta idea de docentes de nivel primario y superior en un proceso colaborativo, armando un proyecto alfabetizador (que tiene como organizador una producción final).

SY: Nos hemos propuesto tiempos en donde los maestros con los profesores leen, estudian y luego vuelven a la práctica, al registro del aula para reflexionar. Cuesta mucho esfuerzo poner al docente a escribir sobre lo que pasó, lo que pensó, lo que se modificó, lo que irrumpió sin que se hubiera planificado y lo sorprendió.

 

–¿Cómo hacemos para explicarles esto a las papás, que no crean que es para que pasen todos los chicos de grado?

SY: Creo que la preocupación debería centrarse en preguntarse si en la institución hay un equipo de gente atenta a conocer y respetar el esfuerzo que le lleva a una criatura aprender algo que nosotros tenemos tan naturalizado y que lo compromete en la participación como ciudadano de la cultura escrita, como dice Emilia Ferreiro.

GG: Hay una institución, una escuela, un Ministerio que están preocupados por que los procesos de enseñanza y aprendizaje mejoren. La unidad pedagógica tiene un fundamento psicológico, psicolingüístico y cultural, en términos de que un niño en un solo año no puede apropiarse de tantos contenidos y el que lo logra es porque tiene un ambiente alfabetizador previo, una alta frecuentación de textos.

BG: Incluso chicos que ya vienen transitando su escolaridad y viven en un ambiente de muchas posibilidades –conectados con la tecnología, videojuegos, TV, se encuentran con que tienen que tener paciencia para leer un cuento completo, porque el sistema de escritura implica un transcurso del tiempo muy diferente al que ocurre cuando yo estoy bombardeado por imágenes. Ahí quizás la carga está en el proceso que tienen que hacer para dominar su ansiedad. Y eso a lo mejor les lleva medio año.

 

María Gabriela Gay es Licenciada en Letras, Silvia Yepes es Licenciada en Letras Modernas y junto a Brenda Griotti es Especialista en la Enseñanza de la Lengua y la Literatura, de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC. Las tres son docentes e integrantes del Proyecto Jurisdiccional de Desarrollo Profesional, mediación curricular en alfabetización inicial de la Dirección General de Educación Superior que Gay coordina.

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Ilustración: Tamara Villoslada.

Lo que otros están diciendo

  1. MARIEL junio 15, 2013 a 23:51

    HOLA COLEGAS, ME INTRESA MUCHO TODO LO QUE PUEDA SABER SOBRE LA APLICACION DE ESTA NUEVA UNIDAD PEDAGOGICA, SOY DOCENTE DE PRIMER GRADO EN LA ESCUELA PTE ROQUE SAENZ PEÑA DE SAN MARCOS SIERRAS DE LA CIUDAD DE CRUZ DEL EJE, Y ES PARA MI UN GRAN DESAFIO HABER COMENZADO A TRABAJAR SOBRE ESTA NUEVA FORMA DE EENCAMINAR EL PROCESO E-A QUE PRODUCE EN MI Y TAMBIEN EN LOS PADRE UNA GRAN ANSIEDAD, SI BIEN ES POCO EL TIEMPO PARA HABLAR DE NOTORIOS AVANCES APUESTO QUE CON EL TIEMPO NOS DARAN GRANDES GRATIFICACIONES, ES POR ESTO LES PIDO PUEDAN PUBLICAR ESTRATEGIAS QUE SE PUEDAN APLICAR EN EL AULA PARA AMPLIAR LAS QUE YA EMPLEO. DESDE YA MUCHISIMAS GRACIAS POR ESTA INFORMACION PUBLICADA, ES UNA GRAN AYUDA PARA MI. SALUDOS Y ESPERO PRONTO NOVEDADES.

  2. SILVANA noviembre 18, 2013 a 17:15

    SOY VICEDIRECTORA DE UNA ESCUELA PRIMARIA QUE COMPART ACTIVIDADES DE ARTICULACIÓN CON NIVEL INICIAL. ESTOY REALIZANDO UN CURSO DE CAPACITACIÓN SOBRE EL TEMA, Y EMPAPANDONOS DE TODO EL MATERIAL QUE EL MINISTERIO HA ENVIADO.CON SORPRESA HE DESCUBIERTO QUE MUCHAS DE ÉSTAS PRÁCTICAS LAS TENEMOS YA INSTALADAS EN NUESTRA INSTITUCIÓN, AUNQUE FALTA QUE TODO EL EQUIPO DOCENTE ACUERDE EN ESTA MODALIDAD DE TRABAJO PARA QUE NO TERMINE RESULTANDO UN “RECORTE Y PEGUE” DE ALGUNOS INNOVADORES QUE SE ARRIESGAN AL CAMBIO. DE TODO LO QUE HE LEÍDO, CREO QUE ESTA PUBLICACIÓN QUE ACABO DE LEER ES EXTREMADAMENTE CLARA Y ACERTADA. NO TENGAN DUDAS DE QUE ESTE MATERIAL SERÁ TAREA DE LECTURA EN LA PRÓXIMA REUNIÓN PLENARIA.
    MUCHAS GRACIAS…

  3. Sandra febrero 17, 2014 a 17:58

    Como se planifica!??

  4. Alejandra febrero 25, 2014 a 20:28

    Estimados colegas, soy docente de primer grado hace algunos años y me especialice en maestra alfabetizadora… hace un año comencé a implementar la unidad pedagógica, planifique, evalué y trabaje con el grupo del modo que se explica sin saber todavía que tenia este nombre… los resultados son muy buenos y notorios… mis saludos y suerte…. desde ya a disposición para compartir experiencias.

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