“Hay que garantizar que el niño aprenda”

abril 29, 2013

Los desafíos, temores y ventajas que existen en las instituciones de gestión privada a la hora de poner en marcha el bloque pedagógico en las escuelas primarias, algunos de los temas abordados con la Subinspectora General, profesora María Gracia Robert.

 

–¿Cómo han venido trabajando en escuelas de gestión privada en la implementación de la unidad pedagógica?

–Luego de la resolución 174 del Consejo Federal de Educación (CFE), la cartera educativa cordobesa reunió a las direcciones de nivel inicial y primario de gestión estatal y privada para establecer acuerdos para su implementación. Esto para nosotros fue muy importante dado que a nivel ministerial hubo una sola y concreta línea de trabajo para todas las escuelas del sistema educativo son distinción de gestiones. Luego hubo encuentros con los supervisores regionales y zonales y finalmente, con los directores de las instituciones seleccionadas.

 

–¿Cómo se seleccionaron las 50 escuelas privadas en las que se implementa?

–La selección se hizo a partir de una serie de criterios establecidos en forma conjunta desde el ministerio y los supervisores en estas jornadas, donde además trabajamos conceptos que dan sustento teórico a la unidad pedagógica. Se priorizaron escuelas que tuvieran desempeño directivo y curricular apropiado para aceptar e implementar la propuesta, además de otras características particulares que nos permitieran trabajar en forma armónica, profunda y sostenida. Por supuesto quedaron fuera de esta selección muchas otras escuelas: solo se tomaron 50 buscando un número similar en cada zona de supervisión en toda la Provincia.

 

–¿Cómo reaccionaron los docentes ante la propuesta?

–La respuesta hasta ahora es óptima. Son instituciones que ya venían trabajando con esta impronta, con esta idea de garantizar los aprendizajes de todos sus niños, con un manejo flexible de tiempos, espacios y agrupamientos; en suma, una disposición para enfrentar cualquier cambio en lo que hace al trabajo pedagógico. Y para eso, el Ministerio puso todo su compromiso de acompañamiento y capacitación para la implementación de la unidad pedagógica. Y los equipos directivos se sumaron proponiendo cuestiones que realmente van a enriquecer en gran modo la tarea. En fin, es un camino de construcción compartida con todos los actores del sistema educativo, cada uno desde su rol y responsabilidad.

 

–¿Qué condiciones se necesitan para que la implementación sea exitosa?

–Primero, una autoevaluación institucional sincera y profunda que permita saber dónde estoy parado para así potenciar fortalezas y minimizar debilidades. Segundo, un proyecto curricular que incluya un proyecto alfabetizador que sea sólido, claro, concreto, real y sustentable. Y por último, que el quehacer pedagógico de la escuela se enfoque en dos centralidades: por un lado, la formación articulada de equipos docentes −siempre sostenidos y liderados por los directivos− y por otro, que se asuma con claridad el cambio de paradigma pedagógico y que se involucre a todo el establecimiento, porque éste es un trabajo institucional.

 

¿A qué apunta este cambio de paradigma?

–El cambio de paradigma pone el eje en los aprendizajes de los alumnos y en las condiciones institucionales que la escuela pone en juego para que ello ocurra. Entonces con la implementación de la unidad pedagógica se operan modificaciones en las propuestas de enseñanza del docente, y por ende, en el concepto y forma de evaluación. Esto implica respetar los tiempos y ritmos de aprendizaje, teniendo en cuenta la singularidad de cada chico y garantizando que todos puedan aprender. La enseñanza se aborda a través de una práctica docente que prioriza las capacidades, destrezas y habilidades a diferencia de la secuencia tradicional que linealmente propone los objetivos, el contenido y la actividad para todos los niños por igual. Y la evaluación está basada en la trayectoria escolar no sólo como resultado, sino como proceso de conocimiento.

 

–¿Cómo se ve modificado el proceso de aprendizaje de los chicos?

–Lo que se hace a través de la unidad pedagógica es flexibilizar tiempos y espacios para que la iniciación en la alfabetización responda a la impronta de cada alumno. Se garantiza que haya tantos planes y propuestas de enseñanza como grupos diferentes tenga el aula: la heterogeneidad y la diversidad está instalada en el medio socioeducativo y en la sociedad. Y ahí es donde hay que romper un poco más con la estructura de trabajo del docente, hacer el clic para propiciar los distintos estilos de aprendizaje de los estudiantes. Para darles una educación de calidad a los niños, tengo que repensar mis prácticas en el sentido de ver si realmente estoy dando oportunidad de todos aprendan.

 

–En algunos sectores se ha instalado la idea de que la unidad pedagógica es para facilitar el paso de grado de los chicos, para bajar los índices de repitencia…

–La repitencia es una consecuencia: si el niño aprende, no repite. Por eso, lejos de culpabilizar al alumno, desde las políticas del Ministerio se pone el acento en lo que la escuela propone para que ese chico aprenda. O sea en los criterios de enseñanza y, especialmente, en el buen desempeño del quehacer directivo y docente para favorecerlo.

El tema no se centra en la repitencia, sino en la calidad del proceso del aprendizaje.

 

–¿Se rompe así con esta idea de que la repitencia es terapéutica?

–El fracaso nunca es terapéutico, al contrario; la repitencia se vive socialmente como si fuera culpa del chico: se repite porque no aprendió bien, porque que los padres no ayudaron, porque viene de un medio sociocultural no favorecedor, etc. Esto puede ser una variable pero también hay que considerar las condiciones socioeducativas institucionales que muchas veces provocan este resultado. Los niños que repiten, deben empezar nuevamente como desde cero, sin tener en cuenta el punto al que habían arribado además de quedar socialmente rotulados y con este estigma es muy fácil terminar en el fracaso educativo. Entonces, la unidad pedagógica no anula la posibilidad de repitencia, sí permite extender los plazos de la promoción hacia el segundo grado propiciando mayor tiempo para cimentar la alfabetización inicial, base de cualquier aprendizaje posterior.

 

–¿Cómo logramos esto?

–Para el logro de las políticas educativas que impulsan la inclusión y la calidad educativa, es necesario que se replanteen conceptos tales como el de aprendizaje gradual, articulado y personalizado en coherencia con la existencia de estrategias pedagógicas diversificadoras en cuanto a estilos de planificación, enseñanza y evaluación. Esta propuesta lejos de ser novedosa, ahora obliga a colocar en el centro de la escena el proceso cotidiano de enseñanza aprendizaje en articulación total con el nivel inicial dado que el proceso alfabetizador comienza en sala de tres y se profundiza, se completa y sistematiza en el primario.

 

–¿Es posible una articulación real entre el nivel inicial y el primario?

–Sí, y en escuelas de gestión privada resulta favorecedor el hecho de que ambos niveles son parte de una misma Institución, es decir comparten no sólo el espacio físico sino fundamentalmente un proyecto educativo con los mismos objetivos, perfil e ideario. Aún así siempre se dialoga con los equipos directivos y docentes para favorecer lenguajes y prácticas coherentes y comunes en respeto del proceso de educación del alumno.

 

María Gracia Robert es maestra de grado, profesora de Ciencias de la Educación y se desempeña como Subinspectora General de nivel inicial y primario de la Dirección General de Enseñanza Privada del Ministerio de Educación de Córdoba.

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Ilustración: Tamara Villoslada.

Lo que otros están diciendo

  1. cristina junio 12, 2013 a 19:03

    Hola soy psicopedagoga docente y abuela de niños en trayectoria escolar primario tengo un equipo de trabajo y estamos cada ves mas asombrados por no decir horrorizados al observar como cuesta el cambio de paradigma las derivaciones son demasiados trecuentes y no corresponden a las problematicas planteados niños de inicial que se mueven demasiado para la mirada del docente alumnos de primero y segundo estigmatizados directamente por que no aprenden todos al mismo ritmos psicopedagogas de escuelas privadas que atormentan a padres con notas diarias siempre señalando lo que NO PUDO hacer el alumno pedidos de maestras integradoras o se les dice a los padres que “tercerizen las tareas en una maestra particular asi no se “afecta el vinculo con sus hijos renegando con los deberes una docente que le dice a viva voz a una madre “mira mejor no le pidas las tareas a fulanito por que es peor que tu hijo” mi pregunta es que se puede hacer con estos docentes que facillitan el fracaso inpunemente?y cuanto falta para que la unidad pedagogica se haga extensiva a todas las escuelas’? MUCHAS GRACIAS

  2. www.www-outlook.com junio 17, 2013 a 6:13

    Una de estas ideas, fundamental para el tema que perseguimos, mostró que en la teoría de cuerdas hay mucho más que cuerdas.

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