“Es una batalla contracultural”

febrero 21, 2013

Mirta Marina, coordinadora del programa nacional, analiza cómo se encuentra la enseñanza de la ESI en las escuelas del país, el papel de los directivos para impulsarla y la necesidad de capacitación.

 

–¿Cómo evalúa la implementación la enseñanza de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas?

–La ley es de 2006, pero la implementación es lenta. Durante 2007, una comisión de especialistas –de distintas procedencias: de derechos humanos, de ámbitos académicos, de salud, de los credos– discutió cuáles iban a ser los contenidos a enseñar. En 2008, el Consejo Federal de Educación aprobó los contenidos. A partir de ahí, se desarrollaron materiales y comenzaron las acciones de capacitación. En las escuelas, aparecen las resistencias, los temores, los miedos, pero en cuanto –en las jornadas de actualización– se entiende la idea de la ESI, surge también el entusiasmo y la voluntad de llevar adelante los conceptos. Muchos de los temores, de las fantasías, de las escenas temidas, se disipan en la capacitación. En este sentido, Córdoba es una provincia que tiene un equipo muy bien formado, con excelente predisposición, que está recorriendo incesantemente las escuelas, y durante 2013, que se incorpora a la propuesta nacional, la ESI va a tener un impulso más fuerte aún.

Habla de temores, resistencias, ¿cuáles son los elementos que hacen más difícil la enseñanza de la ESI?

–Un inconveniente tiene que ver con que estamos hablando de un tema que tradicionalmente no se toca: la dificultad es la propia que tienen muchas personas adultas en trabajar temas vinculados con la sexualidad. En cualquier cosa que un docente quiera enseñar, y mucho más en educación sexual, influye su historia personal, su formación, su infancia: su biografía. Otra cuestión es que maestros y profesores creen que no están preparados, que no son las personas idóneas para tocar el tema y que para eso están los médicos o los psicólogos. Pero sí lo están, en tanto son profesionales de la educación; en todo caso necesitan un refuerzo, información sobre algunas temáticas que por ahí no tienen obligación de conocer. Otra fuente de resistencia es lo que imaginan que puede decir la familia de los chicos y las consecuencias que pudiese tener eso.

–¿Por qué habla de la oposición imaginada, no se funda en cuestiones reales?

–En algunos casos, en que se trata de comunidades más conservadoras, el miedo a una posible reacción es fundada. Pero en otros, tiene que ver con el propio temor de los docentes, que ponen en otros obstáculos que son suyos. Aquí es necesario hablar del marco legal que los protege, que los defiende, porque están cumpliendo con su obligación; no es una iniciativa personal por la que tienen que pedir permiso. Éstas son algunas de las más grandes resistencias. Y después, la posición frente a algunos temas, la dificultad de procesarlos primero y después transmitirlos.

–¿El abordaje integral qué implica, complica la implementación?

–El abordaje integral tiene que ver con sacar a la educación sexual de aquel lugar en el que estaba tradicionalmente encasillada, que es el de la Biología, el de las Ciencias Naturales, la reproducción y la sexualidad como sinónimo de genitalidad. Y, al mismo tiempo, incorporar el conocimiento del cuerpo y de las diferencias corporales entre varones y mujeres; la afectividad y la valoración de los sentimientos y emociones; los derechos en general de las chicas y los chicos y los sexuales y reproductivos en particular; la perspectiva de género, a fin de procurar igualdad de trato y de oportunidades entre varones y mujeres; así como el rechazo por todas las formas de discriminación, incluyendo aquellas que tienen que ver con la orientación sexual de las personas. Por lo que el desafío es entender que estos contenidos se deben cruzar con las distintas asignaturas. Mirar el currículum que tienen los docentes y revisarlo viendo qué cuestiones sí están llevando adelante que tienen que ver con la ESI y qué cuestiones la escuela no está pudiendo mirar.

–¿Cuáles son esas cuestiones?

–Las formas de organización de la vida de la escuela, cómo se resuelven los episodios que irrumpen. Una de las luchas más difíciles pasa por desnaturalizar lo que aparece como obvio. Poder pensar la distribución del espacio en el patio de juegos, dejar de creer que los varones tienen que correr y descargar y necesitan espacio y mucha actividad física y las chicas pueden realizar juegos más tranquilos. Una perspectiva integral supone abandonar la idea que los hombres tienen habilidades para determinadas artes o deportes, y las mujeres para otros totalmente contrarios, y empezar a pensar propuestas que puedan incluir a todos y a todas. Qué tipo de vínculo y qué tipo de estereotipo reforzamos o tratamos de derribar desde la escuela también forma parte de la ESI, y esto pone a los docentes en el lugar de mirar su práctica críticamente.

–¿Qué cosas se dejan afuera cuando no se aplican los conceptos de transversalidad e integralidad?

–Se deja afuera la vida misma. El lema de la capacitación de 2012 fue “Es parte de la vida, es parte de la escuela”, porque está comprobado que las instituciones educativas son muy importantes para que de las chicas y los chicos puedan aprender a cuidarse a sí mismos y a cuidar a los otros, para aprender todo lo que tiene que ver con la confianza y que puedan contar situaciones que los incomodan, que los perturban, les llaman la atención, que aprenden qué es un derecho y qué es la vulneración de un derecho. Ni hablar de los temas más tradicionales, como es la prevención del embarazo adolescente, o todo lo que tiene que ver con evitar las relaciones violentas. Cuando en las escuelas no se problematiza estas cuestiones, se priva a los niños y jóvenes de disfrutar de su propio cuerpo y de prevenir muchos riesgos.

–¿Qué rol juegan los directivos en la manera en que se logra implementar la ESI, qué se espera de ellos?

–Uno muy importante. La gestión directiva debería generar las condiciones de encuentro entre los docentes, para que puedan decir libremente qué piensan, cuáles son sus temores, cuál es su experiencia; esto es, fomentar un primer momento que tenga que ver con la reflexión sobre el propio posicionamiento. Y después, hacer circular materiales y documentos sobre la Ley, dar a conocer los lineamientos, cuál es la responsabilidad de la escuela e impulsar la planificación y el uso de las láminas y cuadernillos existentes. A muchas escuelas han llegado los materiales y quedaron guardados en la Dirección. Otra función de los directores y directoras también es acudir a otras instituciones de la sociedad –como los centros de salud– y convocar a las familias para mantenerlas informadas.

–¿Cuál sería su mensaje para los docentes?

–Lo primero es tener confianza en sí mismos: son capaces de hacer esto desde su formación. Si no se sienten debidamente preparados, tienen que exigir la capacitación necesaria. Es una tarea que seguramente al principio les traiga algún dolor de cabeza porque es una batalla contracultural, pero al mismo tiempo es muy agradable y esperanzador que un agente del Estado pueda garantizarle a los chicos el derecho a recibir conocimiento, información, escucha atenta sobre temas que no sólo tienen que ver con los riesgos, sino también con el afecto, con el placer y las emociones.

 

Mirta Marina es profesora para enseñanza primaria, psicopedagoga, y psicóloga social con una diplomatura en Promoción de la Salud y coordina el Programa de Educación Sexual Integral del Ministerio de Educación de la Nación.

|
_______
Ilustración: Nacha Vollenweider.

Deje un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

En este sitio los comentarios son moderados por la redacción. No se publicarán comentarios anónimos, agresivos o insultantes, como tampoco aquellos que hagan referencia a cuestiones ajenas a la temática pedagógica aquí tratada.