De película

diciembre 3, 2012

Con espíritu entusiasta y trabajo en equipo, docentes y alumnos de todos los niveles del sistema educativo de Marcos Juárez se unieron en un proyecto para que la tarea de enseñar y aprender a leer y escribir sea fascinante. Un libro y un corto audiovisual, el resultado de esta enriquecedora experiencia.

 

Miraron con ojos de ñandú, olieron con nariz de yacaré, tocaron las suavidades y asperezas con patas de piojo, susurraron con voz de cotorra, escucharon todos los ruidos de la ciudad con orejas de mono y saborearon cada rincón con boca de hormiga. Con este relato acerca de las sensaciones experimentadas por los animales     –protagonistas de una adaptación del cuento Sapo en Buenos Aires, de Gustavo Roldán–, en una imaginaria visita a Marcos Juárez, comienza el prólogo del libro que narra paso a paso las etapas, anécdotas y vivencias de un proyecto que convocó tanto a docentes como a estudiantes primarios, secundarios y terciarios.

El Sapo y sus Amigos en Marcos Juárez surgió en el marco del Proyecto jurisdiccional de desarrollo profesional, trayecto de formación de mediación curricular en Alfabetización Inicial, que la cartera educativa lleva adelante en los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD) a partir de la implementación de los nuevos diseños curriculares de los profesorados de nivel inicial y primario.

Alicia Pochettino –docente de la Escuela Normal Superior General Manuel Belgrano y del Instituto María Inmaculada (IMI)– coordinadora y principal ideóloga de la propuesta recuerda acerca de los comienzos: “Todos los años al finalizar el ciclo lectivo en el ISFD, cierro con un proyecto de lectura y en esta oportunidad había pensado en trabajar con Sapo en Buenos Aires. Cuando llegó la propuesta del Ministerio de pensar un proyecto de alfabetización que integrara el terciario y una escuela primaria asociada, me entusiasmé inmediatamente, pero nunca imaginé las dimensiones que podía tomar”.

Pochettino se refiere a cómo lo que en principio iba a ser una iniciativa para que las futuras maestras promovieran que los chicos de 1° grado escribieran su propia versión del cuento de Roldán, se terminó convirtiendo en una actividad que involucró a sus estudiantes secundarios del IMI, que adaptaron al formato audiovisual el clásico de la literatura infantil argentina y a los más pequeños que fueron los autores del libro que registró toda la experiencia.

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Cada quien en lo suyo

El primer paso de los chicos del IMI en el proyecto que ya involucraba a estudiantes de los tres niveles fue la lectura y el análisis de Sapo en Buenos Aires –la historia de un batracio que regresa al monte, después de un viaje a la capital argentina y les relata al resto de los animales las anécdotas vividas– para adaptarlo al guión de la futura producción audiovisual.

La primera versión fue corregida por las estudiantes de 3° año del terciario. Se armaron comisiones de trabajo para ajustar todos los detalles. La actuación, escenografía, selección de escenarios y música, estuvieron a cargo de los chicos del secundario; el vestuario, la utilería, y el maquillaje, corrieron a cuenta de los estudiantes del 2° año del profesorado.

Con la idea de qué material iban a necesitar para hacerla, los alumnos del María Inmaculada viajaron a Buenos Aires y trajeron las primeras imágenes de lo que sería la película. Las restantes se filmaron en un pequeño lago que hay en la ciudad del sur provincial y en las instalaciones del INTA, que permitían escenificar el monte chaqueño al que hace referencia el cuento.

Después de tanto esfuerzo –filmación, edición y musicalización–, finalmente llegó el gran día: la presentación de la película a los alumnos de 1° grado de la Escuela Patricias Argentinas. “Cuando llegó la invitación a participar de este proyecto enseguida dijimos ‘Sí, en ésta nos prendemos’. El jardín había trabajado el año pasado con otra propuesta similar y la experiencia resultó hermosa”, recuerda Graciela Meyer directora de la primaria sobre cómo se entusiasmó con el proyecto para promocionar la alfabetización inicial y reflexiona: “Que la maestra de 1° grado fuera también profesora del Instituto de formación, ayudó a unir lazos: conformamos un equipo realmente maravilloso”.

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De visita, en casa

En la escuela había un clima festivo. Los niños estaban ansiosos: intuían que una sorpresa los esperaba. Cuando terminaron de ver la proyección, ¡qué emoción!, aparecieron, en vivo y en directo, Don Sapo y sus amigos.

“Creo que esto a los chicos de la escuela les dio mucha felicidad, porque se los veía muy contentos; cuando leyeron el libro ellos imaginaban las cosas que hacíamos”, cuenta Facundo Lovera que encarnó al protagonista de la historia. Así, ante la mirada atónita de los pequeñitos, los gritos emocionados y las muestras de afecto los alumnos convertidos en actores lograron hacerles creer que eran animales de verdad y que no estaban disfrazados. Leonel Rovira, en su trabajo de piojo recuerda; “Es una experiencia que no te olvidas más, porque llegar al corazón de los chicos a veces no es fácil y yo sentí que nosotros lo logramos. Con voluntad todo se puede”.

“Fue realmente emocionante ver las caritas de los niños cuando veían a los animales de la película; las chicas del terciario lloraban, los del secundario no podían creer las preguntas que les hacían”, revive Alicia Pochettino sobre la jornada. Así los diversos personajes del cuento –Don sapo, el yacaré, el piojo, el monito, el quirquincho y hasta la mítica caperucita roja– coparon el aula, entregando juegos didácticos y títeres elaborados por alumnos del colegio María Inmaculada relacionados con la historia. “Los chiquitos, realmente sentían que los estaban visitando, les preguntaban: ‘¿Cómo viajaste?’ y el sapo –totalmente metido en su papel– contestaba ‘En un camalote’”, recuerda emocionada Alicia.

Una vez recuperados de la impresión inicial, los pequeños anfitriones invitaron los personajes a recorrer su ciudad. Como ellos venían del monte, el viejo animal preguntó intrigado ‘¿Qué es la ciudad’, y los pequeños respondieron que era un lugar grande donde había autos, semáforos, el tren y el laguito’. Entusiasmados partieron todos juntos, tomados de las manos. Visitaron el ferrocarril, el cuartel de bomberos, la terminal de ómnibus, el cine, el hospital, la comisaría local y terminaron jugando en la plaza. En cada parada los chicos interpelaban a los animales: ‘¿Cómo es el monte?, ¿cómo llegaron a Marcos Juárez?, ¿nos van a volver a visitar?, ¿están pintados?’. Facundo –Don sapo– recuerda: “Está mal mentir, pero en este caso estaba bueno porque los niños realmente se creían que yo venía del monte, o que no estaba pintado, yo les decía que era de verdad y realmente me emocionaban esas caritas. La verdad es que me encantó participar de esto”. Mientras tanto, Alejandro, que encarnaba al mono evoca divertido: “Me pedían que me subiera a un árbol, pero me negué diciendo que me dolía la pata”. Y entre risas, agrega: “Un nene le preguntó al sapo si él también iba a Chavela –la confitería bailable del lugar– pero otros chicos dijeron ‘¡No, si es Don sapo, y tiene muchos años!’”.

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Ahora, a escribir

Una vez finalizado el paseo, sólo restaba la última y más importante etapa, motivo y razón de todos los esfuerzos: que los chicos relataran en qué había consistido la visita de Don Sapo y sus amigos. A propósito, Raquel de Angelis, maestra de la escuela Patricias Argentinas y docente de Práctica del terciario Manuel Belgrano, relata: “Uno no puede creer que niños tan chiquitos puedan crear tantas cosas; no sólo lo que escribían sino las anécdotas que contaban o las cosas que inventaban. Por ejemplo, cuando les pregunté qué podía hacer un sapo en la ciudad, ellos respondían: ‘Uno estaba en mi casa, en la cocina, haciendo la comida para sus amigos, para una fiesta que tenían’ y otra nena dijo: ‘Yo lo vi en la pieza de mi mamá’”.

Las producciones de los niños (relatos y dibujos), fotografías y anécdotas fueron reunidas en un libro que además da cuenta de qué se trata el proyecto de alfabetización inicial. El Sapo y sus amigos en Marcos Juárez sirve como muestra de lo que cada una de las instituciones que participaron del Proyecto puede lograr cuando se trabaja con compromiso, vocación y en equipo.

Cada uno aportó lo suyo: unos “los más viejitos”, la experiencia; otros, con su adolescencia en la piel, la participación desinteresada y sin condiciones; los futuros maestros, las ganas y la inquietud por formarse de la mejor manera; y aquellos –los más pequeñitos–, la ingenuidad que nos hace sentir que todo es posible y que se puede aprender jugando.

“Cuando empezamos no sabíamos que esto iba a tener tal magnitud pero sí imaginamos –por lo que Alicia nos decía– que iba a requerir mucho trabajo y que sería muy complicado llegar a concretarlo; por eso, en el momento en que vimos el libro y el corto audiovisual terminados realmente no lo podíamos creer”, afirma una alumna del profesorado de nivel primario mientras que otra agrega: “La experiencia fue espectacular: abarcar tantos niveles, vivir tanta emoción y a la vez tanta responsabilidad de todos fue impresionante”. “En esta escuela tenemos un lema que señala que los sueños que se alcanzan son aquellos que se intentan”, afirma Graciela Meyer, directora de la Patricias Argentinas, para resumir el espíritu que las embarcó en este desafío. Ana Albetti, maestra del mismo establecimiento, destaca el valor del trabajo en equipo para que las cosas fueran posibles: “Fue muy fuerte el acompañamiento que tuvimos del Ministerio, del colegio, del equipo directivo y de los padres y sobre todo, recalco, el poder relacionarse con otras instituciones”, finaliza.

“Hay que animarse y sobre todo mostrar entusiasmo, porque el entusiasmo se contagia. Como Don Quijote, hay muchos molinos de viento que hay que asumirlos, derribarlos si es necesario y seguir adelante, seguir avanzando”, resume Alicia Pochettino.

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Acompañados

Con la reformulación de los planes de estudio de los profesorados para ser docente de nivel inicial y primario, la Alfabetización Inicial fue jerarquizada y comenzó a tener un espacio diferenciado –como materia o seminario– al de Lengua y su didáctica y al de Literatura. El propósito fundamental es que quienes estudien para ser maestros tuvieran una formación que les permitiera pensar qué herramientas debían tener a disposición para enseñar a leer y escribir a un niño; esto es, que pudieran entender que la lectura y la escritura son fundamentales en el desarrollo escolar y más aun en el desarrollo humano.

En este marco, Córdoba decidió realizar un acompañamiento a los profesores de los nuevos espacios curriculares, capacitar particularmente en Alfabetización y proponer a los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD) que trabajaran de manera coordinada entre las docentes de esa materia y las de Práctica, y una maestra ya sea de 1° grado de primaria o de jardín de infantes.

El proyecto jurisdiccional, de esta manera, invitaba a que se desarrollaran propuestas que integraran el nivel superior y el nivel inicial o primario: el que forma y para el que se forma.

 

Para ver el material audiovisual relacionado con el proyecto El Sapo y sus amigos en Marcos Juárez pueden visitar este link.

Lo que otros están diciendo

  1. Ma, Raquel De Angelis diciembre 4, 2012 a 0:39

    Con este proyecto pude vivenciar cuanto más aprende el niño de 1° grado si le gusta lo que se le presenta y tiene libertad para expresarse .Además como prof, de práctica experimente como futuras docentes se involucraban y se emocionaban con la profesión sin ser maestras
    También, ser participe del entusiasmo y compromiso de los adolescentes fue espectacular-
    Este año junto a mi gran compañera, Alicia Pochettino, realizamos la continuación del proyecto, trabajamos con la novela de Gustavo Roldán, “Crimen en el arca” los resultados fueron muy positivos ya que pudimos hacer un seguimiento de los alumnos de la esc. Patricias Argentinas y comprobamos que el niño sigue un proceso de aprendizaje en alfabetización inicial que continua en el 2° grado, y ya estamos preparando el proyecto del año próximo,

  2. María Elena Miserere diciembre 9, 2012 a 18:51

    Felicito a todos los docentes, y alumnos que intervinieron en este proyecto. El trabajo realizado es excelente y demuestra que los alumnos, cuando son incentivados, responden con gran responsabilidad.
    Es una realidad el lema de la Escuela Patricias Argentina: “los sueños que se alcanzan son aquellos que se intentan”. Todos los protagonistas “soñaron” y la concretización fue “Don sapo y sus amigos de Marcos Juárez”.
    Soñemos los argentinos, pero no nos limitemos a eso, breguemos para que nuestra voluntad de realización sea tal, que la meta soñada podamos palparla con nuestras manos y disfrutarla en fraternidad.

  3. María del Carmen Pratti diciembre 10, 2012 a 8:52

    FELICITACIONES a las profesoras, estudiantes, maestras y alumnos que participaron de este proyecto. Fui alumna de Alicia Pochettino en el profesorado de Matemáticas, además amiga y colega de ellas y me emociona mucho que se haya logrado un proyecto tan importante. Eso demuestra el amor por la enseñanza que tienen estas docentes, y el compromiso que asumieron al abrazar esta vocación. Ojalá que muchos docentes sigan su ejemplo y así llegaremos a tener una mejor educación. Nuevamente ¡¡¡¡¡FELICITACIONES!!!!!

  4. Edda Ottonieri de Maggi diciembre 14, 2012 a 17:46

    Conozco la capacidad pedagógica y sé de labor positiva que desarrolla la Sra. Alicia Pochettino, coordinadora del proyecto. Fue loable la participación de los alumnos de los tres niveles y mayúsculo el entusiasmo de todos los chicos que se integraron en un mismo proyecto. Mérito de destar fue la acción desplegada por la Profesora, cuyo entusiasmo contagió a todos en esta ciudad.
    ¡¡¡FELICITACIONES !!!, A LA COORDINADORA Y A TODOS QUIENES PARTICIPARON en el cuento.
    Exigir con el ejemplo siempre da buenos resultados.
    Edda Ottonieri de Maggi
    Pte. de la S. A. de Escritores de M. Juárez

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